OpenEvidence bloquea el acceso a los profesionales sanitarios europeos
OpenEvidence, la herramienta de inteligencia artificial médica más utilizada en Estados Unidos —la usan a diario más del 40 por ciento de los médicos del país, en más de 10.000 hospitales—, ha bloqueado el acceso a los profesionales sanitarios de la Unión Europea y Reino Unido. La razón oficial que aparece a quienes intentan entrar es escueta: "creciente incertidumbre regulatoria en torno al tratamiento de los datos sanitarios".
Qué es OpenEvidence
OpenEvidence funciona como un copiloto clínico. El profesional sanitario formula una pregunta en lenguaje natural —por ejemplo, qué segunda línea es preferible en un diabético con enfermedad renal crónica y fallo cardíaco— y la herramienta devuelve una respuesta sintetizada, con citas a literatura revisada por pares, en cuestión de segundos. La diferencia con un ChatGPT genérico es decisiva: OpenEvidence no se entrena con datos abiertos de internet, sino exclusivamente con fuentes médicas verificadas.
La compañía mantiene acuerdos formales con The New England Journal of Medicine, JAMA y sus once revistas de especialidad, NCCN, Cochrane, Wiley y más de 300 publicaciones científicas. Fue fundada en 2022 por Daniel Nadler —también cofundador de Kensho Technologies— y desarrollada en colaboración con la Mayo Clinic Platform. En enero de 2026 cerró una ronda Serie D de 250 millones de dólares con una valoración de 12.000 millones, lo que la convierte hoy en la compañía de inteligencia artificial sanitaria más valiosa del mundo. Está respaldada por Sequoia, Kleiner Perkins, Google Ventures, Nvidia, Andreessen Horowitz y la propia Mayo Clinic.
Su crecimiento ha sido el más rápido de la historia de la tecnología sanitaria, solo comparable al iPhone. En julio de 2024 atendía unas 358.000 consultas médicas al mes; un año después, esa misma cifra es la de un solo día.
Lo que realmente ha pasado en Europa
No es una prohibición de Bruselas. Es una retirada voluntaria de la propia compañía. OpenEvidence ha decidido que el coste de cumplir con el marco regulatorio europeo no compensa el tamaño del mercado disponible, al menos por ahora. Tres normas pesan a la vez:
- El AI Act: clasifica las IA clínicas como sistemas de alto riesgo. Las obligaciones —evaluaciones de conformidad, supervisión humana, trazabilidad, calidad de los datos de entrenamiento, transparencia— son plenamente exigibles desde el 2 de agosto de 2026. Las multas pueden llegar a 35 millones de euros o el 7 por ciento de la facturación anual global.
- El reglamento MDR: exige marcado CE para cualquier software médico de apoyo a la decisión clínica, previo paso por un organismo notificado. OpenEvidence no lo tiene; competidores europeos como Tandem Health sí.
- El RGPD: sumado a la incertidumbre sobre las transferencias de datos al amparo del EU-US Data Privacy Framework —actualmente bajo recurso ante el TJUE, en una historia que recuerda al colapso de Privacy Shield tras la sentencia Schrems II—, completa el cóctel.
No es un caso aislado
ChatGPT Health, lanzado por OpenAI en enero de 2026, tampoco está disponible en la UE, EEE, Reino Unido ni Suiza. ChatGPT for Clinicians, presentado hace seis días, es por ahora exclusivo de Estados Unidos. El patrón es claro: las grandes plataformas estadounidenses de IA clínica de propósito general están retirándose preventivamente del mercado europeo mientras la regulación termina de cristalizar.
Las alternativas que sí están en Europa
No partimos de cero. Hay herramientas que ya han hecho los deberes regulatorios y operan dentro del marco europeo:
- Tandem Health (Suecia): con marcado CE, registro MHRA y la primera certificación MDR Clase IIa para un asistente de codificación clínica en Europa. La usan más de 5.000 organizaciones sanitarias.
- Prof. Valmed: la primera IA generativa certificada en Europa como producto sanitario de riesgo medio-alto desde marzo de 2025.
- iatroX (Reino Unido): registrada con la MHRA y construida sobre las guías NICE, CKS, SIGN y el BNF.
- Heidi Health, Tortus AI o Medwise AI: escribas clínicos y motores de búsqueda con presencia europea consolidada en hospitales y atención primaria.
El liderazgo de la próxima generación de IA clínica accesible a clínicos europeos no será necesariamente el mismo que el liderazgo en Estados Unidos. Y eso es, posiblemente, una buena noticia.
¿Qué significa para los profesionales sanitarios?
A corto plazo, una brecha real en la práctica clínica al pie del paciente. Mientras un profesional sanitario estadounidense consulta literatura sintetizada en segundos, en Europa seguiremos dependiendo de UpToDate, PubMed y herramientas de la generación anterior.
A medio plazo, dos cosas. La primera, una oportunidad para que el ecosistema europeo de IA clínica certificada gane tracción. La segunda, una pregunta incómoda: ¿el AI Act protege al paciente, o nos protege a costa de dejarnos fuera de las mejores herramientas? La respuesta probablemente no sea binaria. Pero los profesionales sanitarios europeos tenemos que tener voz para decidir dónde queremos que esté el equilibrio.
IAal día
Tu dosis semanal de inteligencia artificial aplicada a la salud. Noticias, herramientas y casos reales directamente en tu bandeja.
Suscríbete gratis
Cada semana en tu email. Sin spam.
Artículos relacionados
Los scribes de IA reducen papeleo pero aumentan los costes sanitarios
Aseguradoras y hospitales coinciden: las herramientas de transcripción con IA generan más documentación y más reclamaciones. El debate sobre su regulación se intensifica.
La IA llega a las consultas de salud mental: entre el entusiasmo y el miedo
Herramientas de inteligencia artificial para terapeutas están entrando en el mercado: toman notas, resumen sesiones y generan informes. No todos lo ven con buenos ojos.
La confianza de los pacientes en la IA sanitaria cae al 42%
Una encuesta revela que solo el 42% de los estadounidenses acepta el uso de inteligencia artificial en su atención sanitaria, frente al 52% de 2024.